viernes, 19 de junio de 2009

Editorial Apertura 17-06

Infinidad de autores reclaman exclusividad para formular la siguiente afirmación: la sociedad actual es narcisista, sus individuos son narcisistas, usted y yo, todos, somos narcisistas. Generalmente, no se dice nada más. Como si con la sentencia y una breve explicación del narcisismo alcanzara. Miles, centenares de libros dedicados a informar nuestra condición patológica y ninguna terapia más que ser agradecidos.
Resulta fácil proponer al oyente que su imagen no lo es todo, que usted no es el centro del universo, que sus deseos no pueden ser infinitos, etc. Sin embargo surgen algunas preguntas: ¿Es posible que esa descripción esconda algo más? ¿No será que estamos tan curtidos que no nos conformamos con lo mismo de siempre y que al no poseer un marco filosófico, que de respuestas a los problemas actuales, nos ocupamos sólo de nuestra imagen? ¿Puede ser que la profundidad de la problemática actual sea de tal de magnitud que no se resuelve apelando a verdades reveladas o teorías antiguas?
Tal vez el inconformismo se demuestra en la obsesión por la imagen y el aspecto. Quizás la carencia de causas mayores y generales nos empuja a elevar nuestro yo al centro del universo. Alguien decía que si una zanahoria tuviera conciencia de sí pensaría que el mundo esta sólo para ella, ¡y tendría razón! El mundo, en tanto símbolo y significado, solo puede “vivir” cuando una conciencia se "apropia" de él.
Todos sabemos que la sociedad actual margina a muchos, aun cuando contamos con los recursos necesarios para que eso no suceda. La ciencia y la tecnología no están al servicio del hombre. Algunos creen que mostrarse insatisfechos hace que, indirectamente, la ciencia ocupe el lugar que debe ocupar. Es decir, trabajar constantemente para complacernos. De cualquier modo, algo es seguro: quienes afirman nuestra patología en realidad nos desprecian y nos subestiman. Pretenden que creamos en que sólo estamos interesados en banalidades. ¡Cómo si los hombres sólo podemos pensar en culos y las mujeres sólo en mostrarlo y tenerlo bonito! No señores, pedimos más y mejor imaginación para que piensen y construyan una nueva filosofía que resuelva los conflictos actuales.
Mientras tanto, seguiremos insistiendo en mostrarnos constantemente insatisfechos y pediremos nuevos modelos de celulares y camperas a la moda. Sabemos que están llegando a un límite. Dentro de poco no podrán contentarnos, ni siquiera por un instante. Tengan cuidado, en ese momento tomaremos al mundo con nuestras manos para sacudirlo y dejarlo como corresponde. El narcisismo social es, en realidad, una nueva teoría revolucionaria.

viernes, 12 de junio de 2009

Pensemos si....

...hay alguna forma mejor de expresar el sentimiento de un hombre ante el desamor, la traición y la soledad que puede generar la ausencia de una mujer?


Canción Desesperada (Enrique Santos Discépolo)

¡Soy una canción desesperada...!
¡Hoja enloquecida en el turbión..!
Por tu amor, mi fe desorientada se hundió, destrozando mi corazón.
Dentro de mí mismo me he perdido,
ciego de llorar una ilusión...
¡Soy una pregunta empecinada, que grita su dolor y tu traición..!
¿Porquéme enseñaron a amar,
si es volcar sin sentido los sueños al mar?
Si el amor, es un viejo enemigo y enciende castigos y enseña a llorar...
Yo pregunto: ¿porqué?
¡Sí!, ¿porqué me enseñaron a amar,
si al amarte mataba mi amor?
Burla atroz de dar todo por nada y al fin de un adiós, despertar ¡llorando!...
¿Dónde estaba Dios cuando te fuiste?
¿Dónde estaba el sol que no te vio?
¿Cómo una mujer no entiende nunca que un hombre da todo, dando su amor?
¿Quién les hace creer otros destinos?
¿Quién deshace así tanta ilusión?
¡Soy una canción desesperada que grita su dolor y tu traición...!

Musica 10-06

Acá les dejamos los temas que escuchamos el último programa:

1- Cosas Imposibles (Gustavo Cerati)
2- Hermosos y Malditos (Enrique Bunbury)
3- Sambita (Kinky)
4- Los Calientes (Babasónicos)

Especial: Tango
5- La Yumba (Osvaldo Pugliese)
6- Madame Ivonne ( Versión: Troilo y Grela y su Cuarteto Típico)
7- A Don Agustín Bardi (Horacio Salgán)
8- Primavera Porteña (Astor Piazzolla Quinteto)
9- Canción Desesperada (Versión: Roberto 'Polaco' Goyeneche)
10- Todo Ayer (Rodolfo Mederos Quinteto)

Después de 'Con Dios y Con el Diablo' (Noticias, Mario Favole) escuchamos:
12- El Playboy (Babasónicos)

jueves, 11 de junio de 2009

Apertura 10-06

La realidad no suele combinar sólo prendas blancas o negras, más bien parece vestirse sin prestarle mucha atención a la moda o el buen gusto. Por esta razón, las decisiones que lucen más simples, al final, resultan difíciles de comprender. Imaginemos a alguien que intenta salvar a otro de un peligro. Esta decisión, heroica por cierto, esconde una serie de decisiones previas nada inocentes. Primero debemos precisar si está bien o mal hacer tal cosa, luego juzgar y sentenciar a alguien como desprotegido o aún peor, incapaz, además de catalogar a alguien o algo como potencial peligro. Todo esto, que podría tratarse de un trabalenguas diseñado para despistar al oyente, no es más que una breve descripción. Porque todas las decisiones que tomamos son parte de una cadena de decisiones y, como cualquier cadena, basta que uno solo de los eslabón falle para que todo termine muy mal.
Por lo general, la cadena se observa cuando ya conocemos el resultado de la decisión y, también se sabe que con la tapa del diario de mañana cualquiera arma el equipo para salir campeón. El problema es que dicha cadena, es decir nuestra vida, a veces parece pedir un eslabón en particular. No cualquiera, sino ese eslabón. A esta situación se le suma el apuro que posee la actualidad, podemos asegurar que un segundo actual no es –ni de lejos- parecido a los segundos de antes. Por lo tanto, la reacción suele viajar en avión y nosotros, que debemos responder sobre sus consecuencias, seguimos a pie. De esta manera se hace necesaria una pausa. Y siguiendo con términos futbolísticos, podríamos decir que la jugada pide parar la pelota y levantar la cabeza para pensar el próximo movimiento. Porque no en todas podemos ganar el mundial, pero si perderlo.
Claro que existen presiones, para eso están los jefes, la familia, las miradas de otros, etc. Pero recordemos el ejemplo inicial: estamos decidiendo qué es el bien y qué es el mal. Por lo tanto, si vamos a ocupar el lugar de Dios por unos instantes tengamos cuidado, tal vez con nuestros actos heroicos estamos sentenciando que es bueno que el salvado sea un incapaz. (Por no poder salvarse así mismo).

jueves, 4 de junio de 2009

Nietzsche y las apariencias

"En la vida suprema de esa realidad onírica tenemos, sin embargo, el sentimiento traslúcido de su apariencia... El hombre filosófico tiene incluso el presentimiento de que también por debajo de esta realidad en que vivimos y somos, yace oculta una realidad del todo distinta, esto es, que también aquella es una apariencia: y Schopenhauer llega a decir que el signo distintivo de la aptitud filosófica es ese don gracias al cual los seres humanos y todas las cosas se nos presentan a veces como meros fantasmas o imágenes oníricas. La relación que el filósofo mantiene con la realidad de la existencia es la que el hombre sensible al arte mantiene con la realidad del sueño... Y no sólo acaso las imágenes agradables y amistosas las que él experimenta en sí con aquella inteligibilidad total: también las cosas serias, oscuras, tristes, tenebrosas, los obstáculos súbitos, las bromas del azar, las esperas medrosas, en suma, toda la 'divina comedia' de la vida, con su Infierno, desfila ante él, no sólo como un juego de sombras -pues también él vive y sufre en esas escenas- y, sin embargo, tampoco sin aquella fugaz sensación de apariencia."
FRIEDERICH NIETZSCHE, El nacimiento de la Tragedia.

Editorial Apertura: Apariencias (03/06)

Cuando hablamos de apariencia, nos remitimos a lo que externamente algo o alguien nos quiere representar. Es la realidad captada por nuestros sentidos de lo que los demás nos ofrecen de sí mismos. En un principio, por lo general, actúa el sentido de la vista, luego pueden intervenir el resto, aunque no necesariamente. Lo que si es inevitable es la aparición de los prejuicios en todo su esplendor. Ante el primer encuentro, el modo de vestir, de gesticular, de caminar, de hablar, etc., remueven dentro de nosotros todos aquellos preceptos recopilados en otros tiempos y de otras experiencias, y nos ponen entre esa persona y nosotros una lista de cosas que aquella debería hacer o tener como propias.
Cada una de las cosas que hacemos también nos ubican en un lugar determinado a juzgar por quien observa. En una actualidad casi regida mayoritariamente por lo estético y superficial, las apariencias están a la orden del día y, como decíamos antes, también los prejuicios. Es así que cruzamos la calle cuando alguien, según nuestra visión, viste de manera sospechosa; o escuchamos el modo de hablar de otro, no sus ideas, e inmediatamente suponemos su nivel cultural o clase social; también nos basamos en el tipo de vestimenta para aventurarnos en arriesgar un trabajo particular o un puesto jerárquico.
Como es costumbre, intentamos analizar a los demás, y olvidamos que nosotros también aparentamos algo, a veces conscientes, otras no. Y en muchas situaciones, emanamos falsas señales hacia el exterior, que pueden significar diferentes pensamientos en los demás.
Quizá profundizando un poco en las apariencias, aunque parezca casi una contradicción, es que tal vez podamos interpretarlas como un fiel reflejo de lo que no podemos ser, siendo esto quizá algo mucho más revelador que otras cosas supuestamente concretas. El problema, por llamarlo de algún modo, radica en que sólo el tiempo nos dirá si lo aparente es tal o si realmente la apariencia deja de ser para ser una realidad.
Lo escencial queda para el que se tome el trabajo de indagar. Y es en esa inversión de tiempo y esfuerzo donde puede producirse algo que no siempre sucede: quedar absolutamente expuestos, desvestidos de apariencias, dándole a la naturalidad el merecido valor y a todos nosotros la posibilidad de ser nosotros mismos.
Eso sí, no se acepta devolución.

Música 03-06. 5to Programa

1- Putita (Babasónicos)
2- Bicho de ciudad (Los Piojos)
3- Pasemos a otro tema (Andrés Calamaro)
4- Qué tal (Divididos)
5- El pibe de los astilleros (Patricio rey y sus redonditos de ricota)

Luego de la noticias de Mario:
6- 'Hablé con Dios' (Botafogo)

Bloque música:
7- Entre dos tierras (Héroes del silencio)
8- Entre San Cosme y San Damián (Enrique Búnbury)
9- El rescate (Enrique Bunbury)