miércoles, 6 de mayo de 2009

Kind of Blue - Miles Davis


Para muchos, el ÚNICO error de este disco, fue la tapa.

Disfruten!

Groucho y Cosby




Groucho Marx fue un actor, comediante y escritor nacido en Estados Unidos en 1890. Primero fue conocido por formar parte de la familia cómica Hermanos Marx, pero luego del éxito conseguido entre todos en el teatro y en el cine, fue el que más se destacó de los tres en su carrera solista, tanto en la radio y en la tele como en la pantalla grande, aunque sobre todo por su capacidad como escritor y gracias a su programa televisivo 'You Bet Your Life' (Apueste su vida).
A modo de homenaje y aprovechando la época en la que vivimos y coincidiendo con que esta semana arrancó el programa cómico más importante del país , está bueno poner al alcance de ustedes cierto humor que ya no existe, pero que merece estar presente aunque sea en lugares como este.

lunes, 6 de abril de 2009

Memoria

La palabra memoria está cargada de connotación, al menos en nuestro país. Conociendo la historia inmediata que nos antecede es imposible negarla. Y actualmente puede llegar a representar mucho más de lo que estamos acostumbrados.
Hoy vinculamos la palabra 'memoria' práctica y únicamente a lo sucedido con los desaparecidos de la dictadura militar. Pero el ejercicio de dicha palabra debería incluir muchos otros pasajes de nuestra historia más reciente.
Durante la semana pasada ocurrieron ciertas cosas que dispararon varios temas.
El jueves pasado se conmemoró otro 2 de abril. No voy a referirme a la fecha en particular porque no podría decir nada que no se haya dicho. Pero relacionándola con la palabra del día de hoy (memoria) puedo resaltar que con respecto a ciertos sucesos o fechas olvidamos muchas cosas que pasan alrededor de las mismas. No existe argentino que no diga que 'las malvinas son argentinas', ¿pero recordamos quiénes fueron los que defendieron las islas? Casi a diario, en la Capital Federal vemos a ex combatientes mendigando dignidad en los transportes públicos, en la calle, en las plazas. Cada 2 de abril, refugiándome en los discursos enunciados en cadena nacional, estas personas son los referentes a seguir, son a quienes respetamos y honramos, pero el resto de los 364 días del año pasan a ser mendigos, personas que hasta molestan a algunos por perturbar con su discurso la tranquilidad de su viaje en colectivo. Memoria.
La muerte de Alfonsín también dió para testear nuestra memoria. Es cierto que en algún texto anterior ('Recordemos-lo-mejor') tal vez mostré sólo un aspecto, el que consideré más significativo para el momento que nos toca vivir. Digamos, me sirvió como disparador de otras cosas. No quise hablar de todo su gobierno. Y es cierto que no hay que olvidar diferentes hechos sucedidos en la presidencia de Alfonsín. Pero siguiendo con la idea de servirme de un hecho para remarcar otro (si se me permite), la muerte del ex presidente hizo enaltecer ciertos valores como si fueran algo a destacar por su casi exclusividad. Hablar de la honestidad de Alfonsín, de no tener ninguna causa ni citación en la justicia, de ser un hombre decente y tantos otros adjetivos -considerados positivos- que se le adjudicaron no hacen más que hacernos creer que fue un privilegiado por poseer todos esos valores. Es verdad que es difícil, si no imposible, nombrar a algún político con estas características reconocibles. ¿Pero no debería ser cada una de esas cosas algo propio de todas las personas? ¿No debería ser lógica la honestidad o habitual no tener citaciones con la justicia? Que no nos sorprenda la honestidad. Que no nos deje de sorprender una buena acción. Cuando éramos chicos, robar era malo y devolver lo que no era de uno era bueno. Que el tiempo y el contexto no haga cambiar esas cosas. Memoria.
No voy a extenderme demasiado. Podría ahondar en un montón de hechos de la historia pero con sólo nombrar algunos alcanza:
- cada uno de los representantes que elegimos son parte de algo que repudiamos en algún gobierno anterior, el tema es que saben que nuestra memoria es frágil;
- no es necesario remitirse a la época de los militares, en nuestra época hay desaparecidos, pero que peligrosamente olvidamos (¿dónde está Julio López?);
- según nuestra memoria no hay más hambre en tucumán, ¿o alguien sabe qué fue de la nena que alguna vez salió llorando en un noticiero porque tenía hambre?;
- viniendo más a nuestros días, parece que Alfonsín, antes de morir y con la ayuda de Maradona, se encargó de solucionar el tema de la inseguridad. Ahora el dengue se encarga del ex presidente y del técnico de la selección de fútbol. Mañana, lo que hoy es epidemia, será olvidado por alguna otra noticia de último momento.
Y así, probablemente sigamos olvidando cosas. Porque está demostrado que no aprendemos.
Los cambios, que significan dejar algo para tomar otra cosa, pueden ser positivos o negativos. Y la memoria es un factor fundamental para que deriven en uno o en otro. Aprender de los hechos, mirar hacia atrás para ver qué fue lo que falló, y para ver en qué nos equivocamos, como sociedad e individualmente, también ayudaría, pero la autocrítica y la memoria evidentemente no están a la moda.
Detenete un momento y pensá si lo que tu cabeza retiene es realmente importante. Almacenamos tantas idioteces... Si usáramos un poco de esa memoria para lo que realmente es significativo tal vez seríamos otros...
Los cambios a veces asustan... Pero hay que pensar qué asusta más: si la idea de cambiar o la idea de seguir olvidando...

viernes, 3 de abril de 2009

Decisiones apresuradas

El olimpo era la morada de los dioses griegos que acompañaron a esa civilización durante toda su existencia, interviniendo como corresponde a cualquier Dios en los asuntos más mundanos. Pero, ante el declive final de la Grecia clásica, los dioses comenzaron a buscar un nuevo pueblo a quien servir y de quien servirse. Durante siglos evaluaron diversas culturas hasta que, exhaustos dicen los escépticos, encontraron en estas tierras un lugar disponible. Por el año 1880 en nuestro país, se consolidaba definitivamente el Estado y empieza la búsqueda del reconocimiento internacional. Como quien dice, la necesidad de unos resolvía la necesidad de los otros. Los dioses, que de esto saben bastante, observaron en esa situación un mensaje divino. Sin embargo algunos críticos nacionales objetaron, al posible pacto, que si realmente se trataba de un mensaje divino se debían tomar precauciones porque esta señal provenía justamente de ellos. El presidente argentino de ese momento tomó nota de éste posible inconveniente y negocio con los dioses: a cambio de un mercado cautivo (nuestro pueblo) les propuso que aceptaran determinados personajes nacionales en su morada. Las negociaciones estuvieron a punto de romperse varias veces, según consta en los diarios de la época, pero finalmente llegaron a un acuerdo. Los dioses griegos se mudaron a Coronel Díaz y Las Heras.
El convenio final les daba a los dioses enormes prerrogativas ante el pueblo argentino (Ej.: hacerles creer que toda va bien y, de un día para otro, disparar crisis insospechadas como en 1890, 1905, 1930, 1955, 1966, 1976, 1982, etc.). Sin embargo, permitía que el presidente eligiera a algunos conciudadanos para formar parte del olimpo y, de esa manera, contrarrestar un poco la influencia de dioses extranjeros totalmente desvergonzados en sus actos debido al poco cariño que tenían por sus nuevos devotos. La religión es un tema delicado y poseer representantes propios fue elogiado por todos. La figura legal que se utilizó para que simples mortales formaran parte de dicho club fue la de héroe. Concepto que no era ajeno ni desconocido por los dioses.
El problema llegó cuando el presidente de turno tuvo que escoger a los representantes nacionales dada la escaséz de historia propia y la fecha límite de presentación, lo cual conspiró contra una elección que se pretendía meticulosa. Por suerte el presidente en cuestión contó con la ayuda de otro ex mandatario. Se ocuparon los puestos imprescindibles y se dejaron vacantes, para futuras generaciones, algunos puestos. La idea fue que el desarrollo de la historia traería mejores candidatos a ocupar semejante lugar, la posibilidad de presentar nuevas solicitudes quedó en manos del mismo pueblo. ¡Qué más democracia para un pueblo que elegir a sus propios dioses!Como imaginarán, el pedido más urgente y aclamado fue por Diego Maradona, el cual se suponía vetado. Pero, luego de la goleada ante Bolivia, comenzaron las sospechas de una nueva intervención divina. El razonamiento de quienes pretenden descubrir la mano de los dioses en este asunto es que cuando todo parece ir bien sucede lo inesperado, los dioses siempre actúan igual, por lo tanto Maradona ya es un dios.
El motivo de este relato no es llevarles a ustedes un mero resúmen histórico, todos ya conocen la historia de nuestro país. Más bien, desea alertar a la ciudadanía del riesgo que provoca postular a alguien a ocupar un lugar en el olimpo, sin un debido proceso de deliberación. En los últimos días, al igual que en los tiempos de negociación con los dioses, los medios de comunicación insisten en afirmar que las puertas del olimpo se abrieron nuevamente para recibir a otro héroe. La historia demuestra conveniente el debate sobre la vida y obra del personaje en cuestión, para saber a ciencia cierta si cumple con todos los requisitos necesarios para semejante función. De esa manera se logrará el consenso anhelado y no, como parece suceder ahora, cuando el consenso se impone sin dejar lugar al tiempo ni al debate oportuno. Quedan pocos lugares en el olimpo nacional, tal vez sea prudente evitar decisiones apresuradas.

lunes, 23 de marzo de 2009

¿Es un buen momento para discutir sobre estos temas?

Para hablar de o sobre la realidad es necesario elegir algunos temas dentro de un mar de posibilidades. Esta frase, que pretendía ser una reflexión, se fue transformando en un lugar común de nuestro ingenio para comenzar cualquier nota. Pero nunca nos pareció más oportuna que hoy. Porque hablar sobre una nueva ley de radiodifusión es hablar, básicamente, sobre la elección de las noticias. Indirectamente debatimos cómo se forma la agenda mediática. ¿Es un buen momento para discutir sobre estos temas?

Es indudable que el gobierno, en su mejor momento de popularidad, no hizo nada para cambiar estas nefastas reglas de juego que vienen de la dictadura. Pero tampoco lo hizo ninguno de los gobiernos anteriores formados por muchos de los opositores de hoy. ¿Por qué se dice que es una ley de la dictadura? Por la sencilla razón de que si el COMFER no estuviera intervenido por los gobiernos de turno, su directorio estaría integrado por un representante de cada una de las fuerzas armadas, más uno de la SIDE (Secretaria de Inteligencia Del Estado) y uno de la Iglesia Católica. Como quien dice, ¡democracia plena! ¿Es un buen momento para discutir sobre estos temas?

Las críticas a esta ley no surgen directamente sobre lo que propone, son dirigidas al ejecutivo. Tampoco hacen referencia al contenido técnico, más bien, al aspecto político. Lo cual, dentro de una campaña política obviamente sucede. Todos los referentes de la oposición intentaran diferenciarse lo más posible del oficialismo, sino para qué votar a otro. Sin embargo, con esta ley está en juego la diversidad de opiniones, la posibilidad real de que cualquiera pueda expresarse libremente, más allá de cualquier interés que represente o esconda algún medio. ¿Es un buen momento para discutir sobre estos temas?

En muchas ocasiones surgieron voces que intentaban debatir sobre qué papel cumplen los medios en la sociedad actual y, en todo caso, cuál debería ser su rol principal. Esas voces fueron silenciadas del espacio público que representan los medios, ninguneadas por las autoridades del momento y, lo que es peor, ignoradas por la mayoría de nosotros. ¿Es un buen momento para discutir sobre estos temas?
Les propongo un juego, con mucho de ilustrativo y nada de lúdico:

1º encienda la radio.
2º ubíquese sobre la banda AM.
3º Realice un recorrido, rápido o minucioso, de todas las estaciones que presentan programación.
4º Escuche las noticias que presentan cada media hora.

¿Qué parecido todo, no? La falta de espacio mediático que sufren las universidades, los sindicatos y las ONG que no dependan de la Iglesia es innegable. ¿Es lógico y saludable para un país que dice organizarse democráticamente? Es absolutamente necesario que todos tengan, además de voto, voz. ¿Es un buen momento para discutir sobre estos temas?

Debemos construir políticas de Estado, intentando el mayor consenso posible, incluyendo en el debate a todos los que no tienen voz, pensando en el país pero con una visión de largo plazo. Otras frases que se transformaron en inicio de cualquier debate político, perdiendo su pretendida reflexión. Es importante que se demuestre su buena voluntad, que se olviden las elecciones de junio u octubre, que demuestren que su voluntad de poder no está por encima de cualquier cosa. De lo contrario, son iguales a lo que dicen criticar. ¿Es un buen momento para discutir sobre estos temas?

Nunca es un buen momento para discutir sobre algunos temas.

Pero deberían saber que, en este caso, sus internas o posibilidades presidenciales para el 2011 pueden seguir silenciando voces.

lunes, 16 de marzo de 2009

Parte de la estupidez

Es raro ver cómo cada uno de nosotros actúa en diferentes situaciones. Cómo le ponemos expectativas a cosas que en realidad no nos ofrecen ninguna certeza ni un beneficio real, concreto. Y estoy hablando de personas. Personas que casi no conocemos y a las que sin embargo les cargamos la responsabilidad de ser los escritores de las páginas más lindas de nuestro incierto futuro promisorio. Por supuesto, sin que ellos lo sepan. Y creamos en nuestro imaginario situaciones ideales junto a esas personas, manteniendo los mejores momentos, creando los mejores pasajes, disfrutando de cada instante. Todo irreal por cierto.
De todos modos, lo peor no es poner expectativas falsas, o mejor dicho, expectativas injustificadas en alguien más. Lo peor viene cuando nos encontramos con el dolor que se origina al enterarnos de que todas esas ideas depositadas en el otro se ven desmoronadas por un NO rotundo, por una negativa de querer ser (el otro) el artífice o responsable de todo eso, por supuesto, sin siquiera saber (el otro) que podría serlo. Y sin siquiera ser cierto todo eso que imaginamos, todo ese ideal que creamos en torno a alguien más y en torno a nosotros mismos. Pero aún siendo conscientes de eso, no podemos evitar sentir el dolor mencionado anteriormente.
¿Pero hablamos de dolor? ¿O de humillación por recibir otro golpe a nuestro orgullo? ¿Del ardor que causa la herida a nuestro ego, de la angustia por haber recibido un rechazo más o de la vergüenza a causa una muestra más de nuestra estupidez?
Todo puede ser.
A veces el hombre es inexplicable. Muchas veces es absolutamente predecible.
Y otras, es típicamente hombre.